b. Las organizaciones sociales de masas y los colectivos unitarios en formación ven reflejados esos cambios que los presionan con fuerza inusitada, como ocurrió con la Coalición Política de finales de 2013 (incluía a los llamados “Progresistas” de Petro, excluidos y retirados del PDA, más otros agrupamientos pequeños y a personalidades), que de repente terminó en su mayoría al seno de los Verdes y en coaliciones con los Verdes, o de regreso al PDA. Situaciones que son el reflejo, por una parte, de las presiones violentas de la antidemocracia de la reforma política de Santos, las cuales dificultan la obtención de personerías jurídicas para avalar candidatos, y por la otra, la indecisión de la socialdemocracia y el revisionismo de asumir la lucha extra institucional con más fuerza y tener armas para derrotar ese esperpento de corte fascista.

c. Se produce la irrupción espontánea de sectores que no se levantaban contra el régimen o el surgimiento de nuevos actores sociales que destacan el papel de la juventud de la ciudad (especialmente en Bogotá) y del campesinado que se vincula, acorde a sus condiciones a diferentes formas de organización y de lucha.

5. El reacomodo hay que mirarlo en los contenidos y formas de las alianzas políticas, electorales, sindicales y sociales que discurren para determinar si hoy se justifica mantenerlas de la misma manera; observarlo muy detenidamente en el manejo de los blancos de ataque político que se destacan, aunque sean muchos los que aparecen; divisando dónde permanecen falsos objetivos y consignas, a partir de tener claro lo real y lo ficticio en el manejo de la economía y la política del gobierno y el régimen; y descubrirlo en los distractores confeccionados por el oportunismo para proteger fracciones de las clases dominantes.

6. Vivimos un renovado deseo de lucha que se va extendiendo y lleva a un creciente rechazo a las burocracias sindicales, del campesinado, estudiantiles, comunales, comunitarias y de otros sectores sociales, constituyéndose en otro giro en la correlación de fuerzas a favor del campo popular.

Resaltar o no resaltar públicamente el paulatino despertar de las bases de las organizaciones sociales que anuncia saltos, lleva a distintas respuestas tácticas al interior de las organizaciones sociales afectadas por el burocratismo de las diferentes corrientes oportunistas de variado color y origen, así como de los partidos burgueses. También, se avivan las luchas al seno de las organizaciones sociales, en especial de los sindicatos que desean y empujan para avanzar y son frenados por las malas relaciones ínter federales, ínter confederal, entre confederaciones o entre federaciones que tienen objetivos similares, o entre sindicatos de rama de la economía e industria con las desactualizadas organizaciones de institución o empresa.

En el caso de la juventud, se observa el desgaste de la MANE, debido a las apetencias grupistas y al burocratismo practicado por la mayoría de las corrientes de los partidos y fuerzas políticas que dieron origen a esa coalición, además, por el empuje de los sectores estudiantiles que no se sienten representados en esas cúpulas, pero tampoco cuentan con formas organizativas de base estables, como los consejos estudiantiles.

7. Las masas, entendidas en el concepto relativo[1], se han hecho más conscientes de la urgencia de no aplazar peleas y desarrollar acciones conjuntas para hacerse más poderosas; han ido comprendiendo las debilidades del régimen (por el cambio en la correlación) y sienten el acosador peso de la crisis, que somete a las mayorías a niveles de vida cada vez más precarios, por las pésimas medidas o dada la inactividad del gobierno, por tanto hacen esfuerzos por conquistar soluciones a sus reclamaciones o pliegos de exigencias.

8. La independencia y autonomía de clase son pilar básico para rediseñar el trabajo de masas. Los planes a largo plazo del imperialismo y la oligarquía combinan el terrorismo de Estado con la cooptación del movimiento social, usando medidas corporativas comoMesas de Concertación” y llamados a “tomarse el Estado por dentro” (o a “empoderarse”), incluyendo líderes sindicales y sociales en puestos del aparato estatal de no elección popular o promoviéndolos en listas para cargos de elección directa.

9. El trabajo con la clase obrera, con mayor énfasis en los tercerizados de los sectores prioritarios (minero-energéticos y de servicios públicos), es la base social clave para impulsar la alianza obrero-campesina-popular y generar un cambio estructural del país, con la mirada puesta en el socialismo.

10. Plantear al movimiento social de masas metas a largo y mediano plazo en lo organizativo, es una necesidad apremiante. Estas se conquistarán aprovechando el trabajo que adelantan los sectores clasistas para proyectarse como alternativa de dirección en los sindicatos patronalistas-gobiernistas y demás organizaciones controladas por la oligarquía y sus agentes vestidos de “izquierda”, o con la creación de nuevas organizaciones que atraigan masas a través de sus programas, plataformas de lucha y su práctica consecuente.

11. El Movimiento Sindical requiere una Central Clasista, clave para llegarle a la clase obrera y demás explotados de la ciudad y el campo. Los caminos a recorrer y los pasos a dar son muy variados, siendo necesario enfatizar en que la Central Unitaria de Trabajadores -CUT- es una estructura organizativa en cuyo seno, el oportunismo -aprovechando su correlación mayoritaria- la ha ido alejando de los acertados principios y objetivos de su fundación en 1986, situación que se expresa en la debilidad de las guías, objetivos y dirección de muchas de sus federaciones y sindicatos filiales más importantes. Por ello, es fundamental preparar y realizar con éxito el Congreso Extraordinario de Noviembre de este año y ganarla para las posiciones clasistas revolucionarias.

Dentro del sindicalismo, es un error limitarse al trabajo en las estructuras sindicales patronales y en otras organizaciones de bases populares que se dirigen de esa manera, controladas por fuerzas oportunistas con apoyo de organismos del Estado y hasta de formas violentas de los bonzos y burócratas sindicales.

Ejemplo de cómo enfrentar ese dominio oportunista, fue el surgimiento del llamado “sindicalismo independiente y clasista” en la década de los años 60 a iniciativa de los revolucionarios para demoler las centrales vende obreras (la Central de Trabajadores de Colombia -CTC- y la Unión de Trabajadores de Colombia -UTC-). Como resultado de ello y de la lucha de dos décadas, surgen propuestas alternativas desde diferentes corrientes sindicales (Comités de Base, el Bloque Sindical, el Comité Nacional Pro Central Sindical Revolucionaria) hacia la creación de la CUT en unidad de acción con otras corrientes sindicales anti patronales; logros que luego se han ido desnaturalizando como consecuencia del papel del oportunismo de derecha, reforzado con la desmovilización de fracciones de la insurgencia en los 90.

En el plano internacional se registra la existencia de las mismas corrientes sindicales del siglo pasado y el esfuerzo de la socialdemocracia por trabajar en conjunto con los bonzos sindicales financiados por las multinacionales y los Estados imperialistas, disputándoles los jugosos recursos y gabelas que antes disfrutaban sólo ellos.

En la dinámica del accionar sindical, deben mirarse con preocupación, pero con un lente alentador, los pasos dados por el revisionismo internacional para establecer su propia central sindical en Colombia, a partir de estructuras que datan de los tiempos de la desintegrada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS. Pero, de igual forma, destacar de gran importancia los espacios de Coordinación Sindical Clasista Revolucionaria en diferentes continentes del mundo, que se muestran como alternativa organizativa y política.

12. El trabajo en el campo demanda la Centralización Nacional en una sola organización social campesina, agraria, étnica y popular, al servicio de la acumulación de fuerzas revolucionaria.

13. La juventud estudiosa requiere una Organización Nacional de carácter social, que surja a partir de la fundación de los Consejos Estudiantiles elegidos desde abajo, por la base social, por los jóvenes de las Instituciones Educativas (de formación básica y media) así como de las Universidades. El trabajo con la MANE es de interés en la medida que se comprometa en la dinamización de esta tarea, de lo contrario el burocratismo irá alejándola de las bases que le dieron apoyo y el estudiantado con posiciones “independientes” se alejará de la lucha.

 

Así mismo, es necesario un análisis a profundidad desde los enfoques investigativos de las ciencias sociales sobre el comportamiento de los jóvenes frente a sus necesidades y reivindicaciones inmediatas; identificar los referentes organizativos que son atractivos para la juventud; conocer sus organizaciones naturales y orientar el trabajo de base hacia este tipo de espacios, para imprimirle dinámicas de lucha que generen saltos de calidad.

14. El movimiento Social Urbano en la lucha por los servicios públicos, vivienda y salud requiere un espacio de Coordinación Nacional, que aglutine a todas las fuerzas alternativas, confronte al corporativismo estatal y a otras formas utilizadas por los partidos burgueses, que las mantienen atadas a sus derroteros de clase dominante.

 

 GUÍAS PARA REDISEÑAR EL TRABAJO SINDICAL Y SOCIAL DE MASAS

1. El trabajo social de masas tiene sentido para la izquierda si genera acumulación de fuerzas, con clara orientación hacia grandes logros tácticos (como la Asamblea Nacional Constituyente al servicio del Pueblo y el Gobierno Táctico) para poder acercar las masas a la lucha definitiva por el poder político.

También se refrenda el valor investigativo de examinar los comportamientos tácticos desde la visión que sirvan a ese tipo de acumulación, estudios que deben estar acordes con el estado del movimiento; es decir, actuar en correspondencia con el ascenso o descenso de la lucha social popular.

2. Para quienes luchan por el poder no es indiferente el ritmo de crecimiento de sus fuerzas. La habilidad táctica estriba en lograr hacerlo con la mayor celeridad, buscando saltos cuantitativos, y asegurando su consolidación cualitativa, mediante su participación activa en todas las formas de lucha que correspondan a cada tipo de organización social de masas; todo ello con el desarrollo de labores educativas a partir de esas batallas y no a manera libresca, (entendida ésta, como labor en los claustros).

3. Ejercer la autonomía e independencia de clase, implica:

3.1. Actuar como líderes y dirigentes clasistas dentro de las organizaciones sociales de las masas populares, guiados por los nortes definidos por su colectivo social y político de clase. Por tanto, sabrán diferenciar entre adelantar un trabajo entre los sindicatos patronales y los sindicatos con programas y dirección clasista (anti patronal como mínimo) y no por los planes de las mayorías anti proletarias que manejen la dirección del sindicato.

Se entiende por organización sindical clasista, aquella guiada por el principio básico de luchar contra los patronos y sus gobiernos; y desde ahí seguir avanzando hasta alcanzar una disposición para enfrentar el régimen político con posiciones anti oligárquicas, anti imperialistas y anticapitalistas.

La historia de las organizaciones no es el aspecto principal para definir si están o no al servicio de los trabajadores y el pueblo, el oportunismo se ha encargado de utilizar la tradición de lucha de muchas organizaciones obreras y populares para imponer sus políticas en el movimiento.

El sindicalismo clasista debe rediseñar su trabajo acorde con los cambios en la correlación de fuerzas y la fuerte tendencia al ascenso de las luchas, para desarrollar con iniciativa formas organizativas estables o transitorias, legales o extra institucionales, que permitan coordinar con responsabilidad y esmero luchas económicas de amplio espectro de masas, ubicando con claridad los objetivos, teniendo como blanco golpear a los oligarcas (o patronos) y a los gobiernos de turno que los representan, elevando la combatividad al no limitar el accionar al marco institucional del Estado burgués pro imperialista o al legalismo.

Esas formas organizativas pueden implicar estructuras paralelas a los sindicatos tomados por los oportunistas para golpear a los trabajadores, asunto que se decide en cada caso y frente social determinado, ante lo cual no caben fórmulas esquemáticas sino el análisis concreto de la situación concreta.

3.2. Importante que las direcciones clasistas establezcan de manera clara sus diferencias con el oportunismo de derecha y de “izquierda” en cada esfera de la lucha social del pueblo, lo cual debe darse de cara a las bases de las organizaciones, especialmente cuando se dan las luchas o acciones directas de masas. Así como también, es clave que la dirigencia clasista utilice de manera sistemática sus boletines y otros medios e instrumentos para expresar el punto de vista del liderazgo clasista ante cada tema de la organización social y del movimiento popular en su conjunto. Desde esa visión, es un error grave establecer juicios de valor y asumir que es ‘ventajoso’ mantener acuerdos con fuerzas oportunistas, o una valoración rígida del papel de los sectores oportunistas en cada organización popular.

3.3. No temer a las arremetidas de los oportunistas de cualquier color, pero si tenerlas en mente y preverlas como una reacción y acción normal de esas fuerzas que representan los intereses de las clases explotadoras al interior de las organizaciones y luchas del proletariado y del pueblo; se lucha para no dejarles las manos libres a las fuerzas oportunistas en su labor de engaño a las masas y mantener como blanco principal a los partidos de la burguesía, el régimen y el gobierno, y así avanzar hacia el aislamiento del oportunismo.

4. Las fuerzas clasistas deben estar siempre en condiciones de ofrecer a las masas alternativas organizativas y de acción. Es decir, no constituirse sólo como oposición al oportunismo sino como alternativa ante las masas, trazando como metas el superar la mala dirección, de manera que permita seguir luchando por la unidad obrera, campesina y popular, tanto dentro de las estructuras dominadas por el oportunismo como fuera de ellas.

Dicho de otra manera, las fuerzas clasistas imaginarán nuevos métodos de dirección y trabajo con las masas, que incluyan nuevas formas de coordinación y participación de las bases en las luchas (internas como los Comités de Base; sindicatos de tercerizados aunque existan los de rama e industria en una gran empresa; coordinaciones locales, regionales, sectoriales nacionales o nacionales generales entre sindicatos u organizaciones sociales), contando con un efectivo vehículo de masas para difundir y aplicar las políticas de la fuerza clasista, que se esfuerza por ir a la vanguardia del proceso revolucionario y no quedar a mereced del dictado mayoritario de los defensores de los patronos y sus gobiernos. Esa coordinación y participación de las bases pueden implicar formas institucionales o extra institucionales.

De otro lado, la coordinación de estructuras sociales de masas es diferente a los llamados colectivos de miembros de una misma corriente política o ideológica dentro del movimiento sindical, que mantienen su validez como laboratorios de un verdadero rediseño práctico del trabajo social de masas. Esto exige, hacer acopio de las experiencias de las décadas pasadas e imaginar innovaciones que permitan derrotar la rutina para enfrentar el peligro del comodismo burocrático de dirección en las organizaciones sociales, con muchos recursos financieros y materiales manejados por los oportunistas y los partidos burgueses.

5. Respetar la autonomía de las organizaciones sociales de las masas, ellas pertenecen a sus afiliados y están abiertas a las masas del respectivo sector social sin hacer discriminación de las personas que las integran por su pertenencia o simpatía política. Las organizaciones políticas fijan objetivos, se trazan metas y diseñan métodos de lucha y formas organizativas para ganarse el apoyo de los afiliados a las organizaciones sociales de masas hasta lograr su participación activa en política como conglomerado social. Esto incluye, lograr que hombres y mujeres del pueblo de mucha valía se dispongan a integrarse como miembros de una organización política avanzada, sin dejar de hacer parte de las organizaciones sociales.

Para cumplir con este cometido, se hace necesario lo siguiente:

5.1. Es clave revisar los diseños actuales para derrotar a las corrientes oportunistas; ellas son las que más están reacomodándose para poder cumplir su papel de bomberos de la lucha de clases. ¿Cuáles son las formas de organización y de lucha de las masas?, ¿Cuál debe ser la combinación de ellas, que permita dejar al desnudo ante las masas al oportunismo y ganar la mayoría del pueblo para las posiciones revolucionarias, de izquierda, democráticas y progresistas, antiimperialistas, antifascistas y anti oligárquicas?

5.2. Prestar mucha atención al comportamiento de la capa media, especialmente de los sectores más cercanos al proletariado, como el magisterio, los trabajadores bancarios y los de la salud para atraerles, aprovechando las frecuentes vacilaciones y traiciones de sus liderazgos políticos y sociales, que al ver el ascenso popular más se arriman a servirle a la oligarquía y a los patronos porque le temen a un auge de lucha de masas y a su disposición de dirigirlas.

5.3. Es esencial aprender a destacar y hacer prácticos los llamados a las distintas formas de acción directa de masas, utilizar menos los papeleos judiciales y jurídicos, romper las rutinas administrativas ligándolas con las acciones masivas: el paro, la huelga, el plantón, las tomas de instituciones del Estado o la patronal, el paro cívico, el mitin con parálisis de producción o actividades, el mitin agitacional y la marcha de protesta.

5.4. Hacer uso pleno de la democracia de clase y popular al seno de las organizaciones, tales como: elecciones directas de Juntas Directivas, organización de formas de aglutinamiento de la base como los “comités de base”, organizar visitas periódicas a las bases, crear medios de información que le lleguen a los afiliados y asegurar la consulta a los afiliados. Es decir, a las fuerzas organizadas no se les debe limitar ni a los estatutos de una organización social, ni a lo normativo definido por instancias directivas de organizaciones burocratizadas o protectoras de la oligarquía y sus gobiernos, aunque no se les haya caído la aureola o “tradición de izquierda”.

5.5. Usar la democracia para llegar a las masas no organizadas que son el sector social más numeroso y pleno de conflictividades, donde está la cantera para captar afiliados para las organizaciones sociales y militantes para las organizaciones políticas. A estos sectores que están poco o nada organizados se les debe convocar amplia e insistentemente y atenderles no solo sus peticiones económicas y sociales, es clave atenderles y canalizarles sus deseos de cambios organizativos, que a menudo pasan por la exigencia de “querer algo nuevo” o “algo distinto” dadas las traiciones, la ineficacia, la burocracia y los reveses de algunas luchas.

5.6. No recortar la mirada limitándose a los sectores más estables organizativamente; en especial, debe plantearse usar el anterior punto como apoyo para palanquear o mover, para jalonar los nuevos contingentes y generaciones de explotados que vienen pidiendo solución a sus problemas.

5.7. Dar pasos firmes y decididos, planificados, para que el sector clasista no siga tan limitado al trabajo en el movimiento sindical. Es indispensable abordar frentes sociales que vienen ganando fuerza especial y concretar la energía para garantizar una alianza social clave en función de acumulación de fuerzas por el poder: juventud estudiosa, campesinado pobre y medio, las mujeres del pueblo y los habitantes de las grandes ciudades sensibles a lo comunal y comunitario.

5.8. El trabajo territorial es fundamental en los barrios de las grandes ciudades, donde está el proletariado y los sectores populares más activos y combativos (áreas geopolíticas determinantes como las fronteras y costas). Esta acción no debe limitarse a las rutinas de las burocratizadas, clientelistas y corporativizadas juntas de acción comunal tomadas por los partidos burgueses desde hace varias décadas.

5.9. Volcarse a los sectores de clase fundamentales y en las concentraciones obreras esenciales para la producción, en especial debe dirigirse al proletariado minero energético y de servicios públicos, sin limitarse a las organizaciones gremiales, llegándoles también a organizarlos en los lugares de vivienda y donde se capacitan como fuerza de trabajo disponible. Aprovechar el trabajo con las mujeres del pueblo y la juventud estudiosa.

5.10. Cuidar las conquistas y mejorarlas no puede verse sólo, ni fundamentalmente, como un mecanismo para favorecer o defender los puntos que atañen al sector más beneficiado con las conquistas laborales y populares que no ha podido arrasar el neoliberalismo. Esa fórmula ha hecho crisis, porque de ello no se está derivando una “herencia social”, y el concepto generacional de clase se pierde, se van al retiro laboral todos los que más conquistas disfrutaban y los golpeados por los recortes neoliberales quedan con sus padecimientos.

5.11. Mejorar los conceptos organizativos aplicados (y en aplicación), a partir de que la organización, los aparatos o instrumentos organizativos son un medio al servicio de la política y no un fin, no son inamovibles, son permeados y permeables por los cambios en la correlación de fuerzas, por los momentos políticos y del movimiento social de masas.

Partir de considerar, que las organizaciones sociales de las masas deben estar al servicio de la política de la clase de los proletarios y del pueblo en general, es no rendir culto a la mal llamada “institucionalidad” social, en contravía del logro de los programas y objetivos de lucha que solo le sirven a los dueños del poder para mantenerse en él, pues entraba el proceso de acumulación de fuerzas para las acciones definitivas por el poder.

 De lo anterior, se desprende como necesario asumir las siguientes consideraciones:

 1. La unidad completa del proletariado y las masas no es posible bajo la dominación de los explotadores.

Luchar por la unidad de acción, como herramienta para avanzar hacia la concreción de la unidad mayoritaria en la cantidad y en torno a objetivos generales tcon pulso firme, sin abandonar el rumbo del trabajo social, debe enfatizar en su estudio y aplicación del capitalismo que sean, tácticos y estratégicos, es posible e indispensable. Asunto a concretar con acuerdos parciales cuando sean necesarios u obligatorios para hacer que las luchas avancen.

Esta noción es contraria al concepto de unidad de “estar juntos”, el “no quedarse solos”, que manda la política de clase a la gaveta y, ante las masas, quedan las voces y las divisas del oportunismo imponiendo las condiciones para “hacer viable la unidad”.

Esa lucha por la unidad, demanda un zigzagueo frecuente en materia organizativa y no solo en el manejo de la política táctica. Las estructuras sociales obreras, campesinas y populares no logran consolidarse fácilmente porque los luchadores clasistas no siempre logran la hegemonía y, en no pocos casos, el enemigo logra tomarse, con la ayuda del oportunismo, organizaciones sindicales y populares que surgieron al calor de la lucha como bastión en la defensa de los intereses de las clases oprimidas y explotadas.

La unidad de acción es la herramienta clave para avanzar en la lucha y construir alianzas, pues permite que con acuerdos mínimos se consoliden confrontaciones importantes, tal como lo muestran los avances del movimiento agrario.

2. Los agentes divisionistas principales y más peligrosos, al interior del movimiento de masas, son los partidos burgueses, los medios del Estado (legales e ilegales, cruentos e incruentos) y el papel de las fuerzas oportunistas de todo color, que prestan un claro servicio al mantenimiento del sistema e incluso predican abiertamente el tipo de capitalismo que desean (“capitalismo social” o “capitalismo sin monopolios”, por ejemplo).

Así las cosas, la lucha contra el oportunismo, que es un asunto crucial en la existencia de los revolucionarios y las direcciones clasistas, sufre cambios en forma y contenido, de ahí la importancia de reconocer que esta es una lucha permanente, y que toda pausa oxigena a la oligarquía en sus propósitos.

3. La priorización de los sectores sociales, con una mirada desde los territorios, es parte esencial de los métodos correctos de trabajo, junto con el rediseño del trabajo social, debe enfatizar en su estudio y aplicación con firmeza y persistencia en el rumbo trazado.

Por eso, el seccionalismo, el gremialismo-economicismo, el legalismo y el trabajo desde el escritorio, de espaldas a la presencia directa en las luchas (burocratismo), conspiran contra los correctos métodos de trabajo y alejan al clasismo del logro de sus objetivos en el movimiento social.

4. Ahondar en la comprensión del concepto de democracia sindical[2], especialmente en el rechazo a las pretensiones de reemplazarla por las relaciones y decisiones entre las fuerzas políticas de la dirección de los sindicatos y las demás organizaciones sociales.

Igualmente, aplicar el concepto de sentido de pertenencia a una sola clase que tiene historia y futuro, es una noción política e ideológica necesaria para definir lo organizativo, para ponerlo al servicio de esa noción de clase rompiendo con la visión que coloca el aparato organizativo por encima de la guía política y amarra al movimiento a estructuras fosilizadas, si se les mira desde su aporte al cambio de la sociedad.

La democracia sindical debe contemplar la supresión de las reelecciones interminables en el movimiento sindical y social de masas; ella permite que los sindicalistas clasistas vean la necesidad de examinar las consecuencias de la falta de rotación de sus líderes en las direcciones de los sindicatos y demás organizaciones sociales que influencian o controlan. Los más experimentados pueden seguir aportando desde otros espacios, sin perder su liderazgo político y social en las organizaciones de masas, especialmente como cuadros, en las que se viven unas relaciones dialécticas diferentes a las de los partidos políticos.

Dar espacio a la juventud (o al relevo generacional) en los sindicatos y organizaciones sociales, es un ejercicio democrático de mucha importancia, y retroalimenta la acumulación de fuerzas y el futuro de victoria; la juventud es una fuerza vital en el juego futuro.

Del mismo modo, promover y aceptar procesos de revocatoria de los mandatos, como expresión de la aplicación profunda de la democracia de masas, obliga a las direcciones de las organizaciones sociales a reemplazar una parte de los integrantes de la dirección, que han resultado muy inferiores a sus compromisos.

Los sindicalistas clasistas y los dirigentes sociales de izquierda no deben molestarse cuando les toca estas pruebas de la democracia, como tampoco pueden argumentar no hacer revocatoria por contar con líderes clasistas en una dirección; ante estas dos situaciones se impone el interés supremo de derrotar de dichos cargos a las mayorías oportunistas, quienes dentro de sus métodos tienen el repudiar y revocar la mayoría de las masas.

Todo lo anterior indica que en la lucha por la unidad debe primar el interés por diferenciarse en los métodos y superar los errores de quienes ejercen de forma incondicional la colaboración o concesiones con la oligarquía y el gobierno, que no es más que todo tipo de oportunismo.

5. Aportar a la defensa de las organizaciones obreras, campesinas y populares, que están orientadas a la defensa efectiva de los afiliados, tanto por su programa de lucha y su accionar consecuente, como por la calidad de la mayoría de su dirección.

6. Rechazar aquellas direcciones de los movimientos sociales, que en efecto son instrumento del gobierno y del corporativismo estatal, independiente del origen y pasado de lucha, aunque se digan de izquierda y exploten un pasado de tradición de lucha.

Esto es clave asumirlo hoy, cuando la traición al movimiento la ejercen la socialdemocracia, y el revisionismo kruschovista-gorbachoviano y el maoísmo controlan las principales organizaciones de las masas; igualmente, es necesario mantener la guardia en alto ante las corrientes trotskistas y anarquistas, aunque ahora estén fuera del control del movimiento político y de masas y no ofrecen condiciones para disputar esa dirección en tiempo cercano.

7Superar el paralelismo nocivo, aquel que es promovido por los patronos y la oligarquía utilizando diversos medios, con el propósito de ubicar agentes de su confianza para la defensa de las iniciativas de la burguesía y sus partidos.

El desarrollo de formas organizativas paralelas en el movimiento sindical hay que mirarla dialécticamente, analizando cada caso en sus particularidades y relación con la realidad general. Los sindicatos amarillistas o patronales se van convirtiendo en reales trabas, en aparatos inservibles para la lucha, o que la convocan solo para simularla y contener o desviar a las masas.           

Es válido el crear sindicatos nuevos, alternos a los antes mencionados, cuando ellos se vuelven clamor de las bases, correspondiendo a las fuerzas de izquierda revolucionaria examinar la situación concreta para canalizar el empuje de masas que pretenden cercar los burócratas y demás divisionistas.

8. El concepto de la estructura de la corriente sindical clasista debe someterse a revisión, a crítica a la luz de sus resultados. De su historia se deriva la fuerte propensión a considerarla como una organización sindical (aplicarle democracia sindical en su interior, por ejemplo) y no como un agrupamiento de sindicalistas clasistas, guiados por una política y al servicio de ella, que se unifican para difundirla y aplicarla en el conjunto del movimiento sindical de masas, sin reemplazar a las bases ni a sus organizaciones, sin volverse estructura paralela dentro de las organizaciones sindicales de masas.

Por ello, es clave que tenga una estructura ágil, funcional en lo regional y nacional, con una dirección muy dinámica, manejada con elementos democráticos prácticos para promover con celeridad y oportunidad la lucha y la solidaridad de clase, al igual que el internacionalismo proletario.

Es necesario cambiar cualquier estilo o forma de funcionamiento que la vuelva aparatosa o aparatista, que le impida jugar ágilmente en medio del movimiento que tiende al ascenso en sus luchas y de los distintos desarrollos de las regiones y cada organización sindical.

9. En las formas de lucha del proletariado y el pueblo, pasan a ser más privilegiadas o apreciadas por las masas- por su contundencia para lograr objetivos de envergadura-, las huelgas, los paros, los paros cívicos, la huelga de solidaridad, los plantones, los bloqueos de vías, ocupación de edificaciones de instituciones estatales, en la defensa de las organizaciones y sus dirigentes, todas ellas acompañadas de muchas marchas por calles y carreteras, y por mítines combativos que elevan la moral de los luchadores populares más decididos.

 

LA DIVERSIFICACIÓN DEL TRABAJO, OTRA CLAVE DEL REDISEÑO

Como ya lo dijimos, el principal problema político es el del Poder y él plantea la urgencia de concretar la alianza obrera, campesina y popular, como alianza de masas y no como reunión de fuerzas, movimientos y partidos políticos.

Las fuerzas clasistas hoy están muy centradas en el trabajo sindical en las ciudades, y poco entre el proletariado agrícola. Este es un asunto geopolítico de mucha importancia dada la existencia de sus vínculos sociales y el rol que cumplen en la economía; es por ello necesario que los revolucionarios deban estar arraigados a un territorio y ejercer el control para así poder acrecentar sus luchas.

En consecuencia, para la diversificación y ampliación en medio del espectro de las fuerzas sociales del pueblo, que debe influenciar y dirigir el sector clasista revolucionario, deben darse los siguientes pasos inmediatos:

1. Las masas se asientan en puntos geográficos concretos y están formadas por distintos sectores de clase y sociales, que tienen su centro en las ciudades, pues cerca del 70% del pueblo habita en centros urbanos de diferentes características. En ellas se darán las batallas definitivas en la lucha por el poder.

Está claro que, no es suficiente encontrarse como sector social o productivo, en la institución educativa o en la fábrica u otro sitio de trabajo, hace falta aprovechar los sitios de vivienda, los barrios obreros y populares, allí las gentes del pueblo se interrelacionan y examinan la realidad del país y del mundo; desde allí se defienden de muchos ataques, como son los impuestos a la vivienda, a las pequeñas y medianas empresas y comercios, que operan desde las mismas casas de vivienda.

Es determinante acometer acciones para ingresar a las juntas de acción comunal dando la batalla contra la preponderancia de los partidos burgueses, pero sin limitarse a los marcos de sus juegos corporativos, y también apoyarse en formas de agrupamiento para la lucha por vivienda, por gratuidad en educación, salud y SSPPDD, y contra los impuestos que lesionan al poblador urbano. La recreación y el deporte, al igual que el impulso de distintas facetas de la cultura y la educación, son otro espacio para aglutinar fuerza social en los barrios y las veredas.

2. El movimiento social campesino, agropecuario, étnico y popular en las zonas rurales es de gran relieve y debe trabajarse como fuerza esencial en conexión con la lucha obrera y de trabajadores-as en las ciudades. Su principal debilidad es la carencia de una organización social campesina, que con claros objetivos y plataforma de lucha cumpla con los criterios de funcionamiento democrático planteados para los sindicatos, guiada por los matices propios de ser diferentes sectores de clase los que se agrupan y que poseen una sicología social propia, que debe reflejarse en sus estatutos y los métodos de dirección a emplear.

3. Las luchas juveniles tienen un irremplazable papel histórico, en ellas se destacan las organizaciones del estudiantado. En Colombia, las organizaciones de la juventud estudiosa están muy debilitadas y deben empezar a configurarse desde las aulas de clase formando el Consejo Estudiantil en cada Institución Educativa de enseñanza media y superior.

La MANE no es parte de un movimiento social, no es una organización social, ella constituye o concreta el esfuerzo de unidad de acción de distintas corrientes políticas que tienen militantes y simpatizantes entre los estudiantes del país. Con sus distintos rótulos tratan de ganar masas, pero su estructura sólo les permite ganar militantes escogidos dejando a la gran masa juvenil estudiosa sin organización social propia de su pertenencia, donde desarrollen una vida democrática que les permita luchar por sus intereses consignados en una plataforma de lucha unitaria difundida y defendida por una organización de tipo federativo o confederal, que agrupe los Consejos Estudiantiles y le dé unidad de propósitos y objetivos en todo el país.

De igual manera, con sentido de clase, debe forjarse un espacio especial para los jóvenes trabajadores-as en el movimiento sindical. Sin olvidar estudiar las formas de acción y organización creadas por los jóvenes para luchar por sus aspiraciones y expresar sus sentimientos como sector social.

4. Las mujeres del pueblo son una fuerza especial en la lucha por el poder popular y el socialismo, por tanto, se trata de dar el salto organizativo para sacar adelante su organización social en Colombia, contando con el apoyo y solidaridad internacional en sus esfuerzos de construcción.

5. La realidad del pueblo Negro, Afrodescendiente, Palenquero y Raizal es dramática, especialmente en el Pacífico, con relieve especial en Buenaventura y Cali, por los intereses en juego de la táctica pro imperialista de echar a rodar la “locomotora” minero-energética y los asuntos portuarios; realidad que deja al desnudo la débil gobernabilidad que tiene Santos en Buenaventura.

Dado el peso del corporativismo, la cooptación de muchos cuadros por la cooperación internacional y las gestorías con el gobierno, que lucra a muchos dirigentes sociales de la negritud, es necesario adelantar esfuerzos especiales para contribuir a dinamizar la lucha de este sector social del pueblo colombiano; igual, que en el caso del trabajo con las mujeres del pueblo, este frente debe asumirse como eje transversal en todas las organizaciones de las ciudades y campos, tal como en efecto lo hizo la Cumbre Agraria Nacional al involucrar el tema étnico que mueve al pueblo negro y a los indígenas.

6. El trabajo cooperativo es importante recurso para la acción popular con sus iniciativas de resistencia y lucha económica contra el capital y sus agentes. El movimiento sindical debe impulsarlas y apoyarlas para complementar sus acciones de lucha económica y mejorar la capacidad de lucha huelguística al aumentar los fondos para soportar la falta de ingresos mientras se da el cese laboral.

Los pequeños y medianos productores de la ciudad y del campo, también encuentran en el cooperativismo formas de solidaridad económica para producir y distribuir. En el campo, las cooperativas operan como herramienta de lucha contra el desempleo; y en los pobladores urbanos para defenderse del alto costo de vida, la falta de crédito para vivienda, educación y salud.

7. El trabajo cultural debe impulsarse con contenidos que destaquen el proceso de lucha por la liberación nacional y social que adelanta nuestro pueblo. Dinamizar y desplegar los núcleos culturales de los sectores juveniles que tienen orientación clasista, es una tarea de mucha importancia, pues tiene sus propias fuerzas y deben ser coordinadas hasta darles una plataforma común.

8. La prensa y la propaganda demandan la articulación de los diferentes medios y recursos al servicio del movimiento político de masas.

9. El trabajo educativo de las organizaciones sociales, de las escuelas sindicales deben fortalecerse con lo planteado a lo largo de este documento, pues las guías se constituyen en herramientas teóricas y prácticas.

10. Desarrollar un trabajo internacionalista, que involucre a todos los sectores y organizaciones populares en la defensa de los procesos revolucionarios de Latinoamérica, el Caribe y del mundo entero, es una actividad a enfatizar en la movilización y la educación de la clase obrera, para ganar en la comprensión de su papel histórico y alcanzar la unidad mayoritaria de su fuerza social.

Para cerrar, no cabe menos que invitar a estudiar y debatir estos planteamientos para buscar la manera de aplicar estas guías, según la marcha de las luchas y la correlación de fuerzas en cada organización y frente social, en las expresiones sociales locales, regionales y sectoriales nacionales; estas serán las nuevas tareas a desarrollar en las organizaciones sociales influenciadas y controladas por las fuerzas clasistas.

Sin lugar a dudas, no cabe ningún esquema o receta para alcanzar el rediseño propuesto, pero las guías se pueden constituir en una herramienta que permita avanzar en el fortalecimiento de las organizaciones y las luchas del movimiento social de masas.

 

 

 

[1] Tomamos como referencia el concepto teórico de V. I. Lenin sobre las masas.

[2] El documento sobre el tema difundido por el Coletivo Sindical Nacional Clasista “Guillermo Marín” desde 2005 es acertado.